El Pujal: areneros acuáticos en el río Tampaón, San Luis Potosí
El trabajo de los areneros no se detiene aun cuando las temperaturas alcancen más de 40° durante la primavera y el verano.
Texto por Salatiel Barragán
El trabajo de los areneros no se detiene aun cuando las temperaturas alcancen más de 40° durante la primavera y el verano.
Desde el principio, las grandes culturas humanas han aprovechado los cuerpos de agua constituidos por ríos, lagos y mares como lugares estratégicos para su desarrollo y sobrevivencia.
Esto no ha sido diferente en las tierras huastecas, región bañada por una amplia red de cursos de agua, donde el más caudaloso es el río Pánuco.
En la Huasteca potosina este río cuenta con importantes afluentes como son los ríos Valles, Tampaón, Coy, Oxitipa, Choy, Gallinas, Tamasopo, Santa María, Río Verde y muchos otros.
Incluida en la franja costera del Golfo, algunos estudiosos sostienen que esta región estuvo habitada por grupos huastecos que tuvieron un remoto origen como los mayas, quienes al pasar el tiempo quedaron aislados entre sí por infiltraciones de otros pueblos que ocuparon la zona central de Veracruz.
Los huastecos, en cambio, prefirieron las planicies costeras del Golfo de México en tierras bajas del norte de Veracruz, este de San Luis Potosí y sur de Tamaulipas, a orillas de la Sierra Madre Oriental. Aquí, en la región de Valles y Tamuín, en las cercanías del Pánuco.
De entre sus afluentes destaca el río Tampaón, uno de los ríos con mayor caudal que probablemente creó condiciones favorables a la cohesión regional, la cual contribuyó a la conservación de la lengua y cultura huastecas.
Al mismo tiempo el río Tampaón fue el sustento de antiguos pobladores que construyeron grandes poblaciones prehispánicas como Tamuín, Tantoc y Taninul.
Éstos y otros numerosos asentamientos a orillas del río florecieron en épocas anteriores a la Conquista, como lo indican los vestigios de aldeas localizadas una tras otra en las inmediaciones de las montañas.
También ellos aprovecharon de diversas maneras la presencia del río, que en esta zona es navegable y de fondo arenoso, diferente a otros que son lodosos o con sustrato rocoso. Entonces, la existencia de arena dio origen a una singular actividad extractiva.
ARENEROS ACUÁTICOS
En la tranquila superficie del río flota una frágil lancha de escasos 6 m de largo por 1 m de ancho, de la que sobresale sólo un angosta línea de madera formada por los bordes superiores de su estructura. En el centro destaca un cono color café oscuro, el cual está formado por fina y húmeda arena, recién extraída de los depósitos del fondo del río, donde más de una veintena de socios han delimitado una extensión destinada para su explotación individual.
Con cada palada, la lancha se hunde paulatinamente y al llegar el límite de flotación la porción superior de madera y sus bordes casi rozan el agua; entonces la empujan manualmente a la orilla para depositar su carga y dejarla secar; ahí dos personas, generalmente jóvenes, hacen turno para echarla en pocos minutos al camión de volteo de 7 y 8 metros cúbicos.
Estas embarcaciones son lanchas rústicas de madera que funcionan a la perfección como recipiente para contener de 2 a 3 m3. de arena. Dos individuos llenan una lancha hasta ocho veces por día; ellos mismos realizan una ardua labor de paleo durante casi media hora, ya que se necesitan entre 3 y 3.5 lanchas repletas para cargar un camión volquete de 7 metros cúbicos.
La extracción requiere cierta práctica, pues la pala llena de arena con agua pesa varios kilos, que al sumar decenas de paladas cansan al trabajador.
Las inclemencias del tiempo como el valor que sobrepasa los 40°C en primavera y verano, o el agua fría de otoño e invierno con sus interminables lloviznas de fin de año, también afectan el cuerpo semidesnudo de los hombres que trabajan todo el año en este especial banco de arena.
Los sacadores de arena generalmente también son los socios propietarios de las embarcaciones.
Esta actividad está bien regulada; por ejemplo El Pujal, una de las principales y más antiguas sociedades, posee 21 lanchas registradas para trabajar en esa área concesionada. La Comisión Nacional del Agua les ha otorgado un permiso para extraer cantidades promedio de 2 mil metros cúbicos, lo que ,según la demanda, les permite laborar de 3 a 5 meses.
La fina y limpia arena se emplea para la construcción de pisos, cimientos y paredes en casas y edificios, y tiene una gran demanda, como lo demuestran los compradores que vienen desde ciudades tan lejanas como Tampico y Ciudad Mante, Tamaulipas; Huejutla, Hidalgo; Ciudad Valles y Tamuín, San Luis Potosí, y en general de diversas poblaciones de la región.
ORÍGENES DE LA ACTIVIDAD
En los alrededores del puente Tampaón, ubicado a escasos 20 minutos de Ciudad Valles, en el noreste del estado de San Luis Potosí, desde hace más de medio siglo, los abuelos de los actuales areneros practicaron esta singular actividad: la extracción de arena del lecho del río.
Su explotación se inició cerca del costado sur de dicho puente, donde actualmente laboran los agremiados de la Asociación de Areneros de El Pujal 1º de junio; quienes viven en la pequeña población de El Pujal localizada en la margen derecha del río, junto a la carretera Valles-Tamazunchale.
El antaño floreciente negocio de la extracción de arena de este lugar, donde la mayoría de los habitantes de El Pujal han laborado al menos en alguna ocasión, ha declinado en la actualidad debido a que, en las cercanías, hay nuevas asociaciones extractoras que hacen más competitiva la actividad.
Además de la situación económica nacional que ha menguado el antiguo apogeo de esta actividad. Ya están terminando los tiempos en que cada lancha vendía uno o dos viajes de volquete por día y aquellos atractivos contratos que mantenían siempre ocupada a la población; ahora, sólo se hacen dos viajes por semana y aisladamente se consiguen contratos a crédito con algunas constructoras.
CARACTERÍSTICAS DEL ÁREA
Durante los meses más calurosos y en los días de Semana Santa y vacaciones de verano, la ribera del río cambia de aspecto porque decenas de bañistas llegan a nadar y a refrescarse.
En los alrededores del río, las amplias planicies están cubiertas de potreros donde abunda el ganado vacuno; los extensos cañaverales muestran diferentes tonos según el desarrollo de la caña y forman un espectáculo impactante cuando en los meses de mayor calor, el cielo se oscurece por el humo y las oleadas de calor elevan la temperatura hasta 50°C.
En primavera, los tonos vegetales cambian y hay árboles como el palo de rosa que pierden casi todas sus hojas, y se visten totalmente de rosado; en cambio, la vegetación permanece siempre verde en las orillas del río donde hay grandes sabinos, sauces, ceibas y jopoys, formadores de extensos tramos como la única vegetación alta que sobrevive todavía en la zona.
En esta sección de El Pujal, la corriente del río es lenta, porque se desplaza sobre tierras planas con mínimo declive, lo que permite que en el fondo se depositen las partículas más finas, pero suficientemente pesadas para detenerse en esta zona de meandros, que frenan la velocidad de los sedimentos acarreados desde lejanos sitios enclavados en las tierras altas de la Sierra Madre Oriental.
De ahí bajan veloces ríos como el Gallinas, Santa María, Micos e incontables arroyos que, sobre sustratos de piedra bola y tepetate, arrastran aguas transparentes que desembocan en el caudal de este río conocido durante largo trecho como Tampaón.
a arena, para los trabajadores de El Pujal, es un recurso hasta ahora bien aprovechado que proporciona fuentes de empleo, y que aparentemente no genera impactos adversos al medio ambiente porque no deja huellas físicas en el lugar de trabajo, pues las corrientes reponen la arena extraída y poco a poco rellenan los huecos con los sedimentos arrastrados cada día, mismos que se incrementan con las crecidas que incluso llegan a formar playas arenosas en sus riberas.
Aunque actualmente la demanda es menor y la oferta ha crecido, este recurso, administrado con objetividad, puede ser sustento inagotable de esta singular actividad productiva.
Fuente: México desconocido No. 246 / agosto 1997
http://www.mexicodesconocido.com.mx/notas/6054-El-Pujal:-areneros
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